domingo, 29 de noviembre de 2015

Delia Rosa y  sus 95 primaveras

Eres la luz fulgurante
Del faro en la inmensidad.
Eres brisa mañanera
Que calma la tempestad.

Mujer muy culta  y tenaz
De virtudes sin igual
En tu largo recorrido
Por esos mundos de Dios.
Nos has dejado un legado    
Que es toda una bendición.

Teniendo siempre a tu lado
A quien fue tu gran amor
Jesús Antonio, tu esposo
Ese si fue un gran señor.

Ya que juntos construyeron
Con esfuerzo y con tesón
Patrimonio  perdurable
De principios y de honor
Ocho hijos bien criados
Orgullo de vuestra unión.

En nuestra humilde morada
Acogedora y sencilla
Donde siempre al visitante
Se le dio abrigo y comida-

Hoy me siento  agradecida
Y  doy loas a mi Dios
De tenerte como madre
¡Delia Rosa, Bendición!

Tu hija Nancy.
31 de  enero de 2015



                         

lunes, 23 de noviembre de 2015


REENCUENTRO

Aquella mañana primaveral los periódicos de esa capital hermosa y fascinante narraban casi todos en primera plana un aconteciendo que quizás nunca debió ocurrir. Todo comenzó hacia como una década, cuando ya el maquillaje y los ejercicios  no tapaban lo que el tiempo en su  crueldad dejaba aflorar con beneplácito y con cierta ironía en aquel bello rostro y cuerpo como no se había visto en mucho tiempo. Como todas las tardes Amelie se sentaba solitaria en aquel café que le traía no pocos recuerdos de cuando era feliz, codiciada y aplaudida por todos. Ella miraba absorta a las personas que por allí pasaban, con una taza de capuchino y un croissant que  el mesero le servía cada día. Era casi un ritual.  Las vicisitudes de la vida, habían comenzado a dejar su huella y Amelie  no supo en que momento había comenzado esa soledad que le corroía el alma y el pensamiento. Y es que la soledad no solo se lleva  por que no tienes compañía sino por todas  las circunstancias que acarrean a ella. Todos los que en algún momento reparaban en ella y la recordaban veían en su rostro lo que su alma gritaba, pero nadie la escuchaba. A veces pasaban jóvenes que  la miraban y cuchicheaban entre si y ella veía como se sonreían con un gesto ente lastima y asombro a la vez. No en vano fue la actriz de teatro más solicitada  y admirada de toda la ciudad. Hacía tiempo que sus amigos se habían marchado. Solo Carmen, la señora que se encargó por años de vestirla y cambiarle los trajes en el teatro, envejecida ahora como ella, la visitaba eventualmente más por solidaridad y caridad hacia ella que por amistad. Amelie se lo agradecía en lo más profundo de su corazón. Al menos alguien se preocupaba de ella. Por las noches se sentía triste y desamparada. Figuras fantasmagóricas de antiguos pretendientes y admiradores la visitaban algunas veces en la fría habitación de aquel hotelucho, donde era una huésped permanente y donde los dueños le tenían cierta consideración y respeto ya que fueron asiduos visitantes de sus presentaciones en aquel teatro que ya hacía tiempo había desaparecido y hoy era un monumento más a la desidia y al abandono. Los pensamientos se agolpaban en su cabeza y no conseguía el hilo de regreso para constatar en que momento comenzó su decadencia. Y es que los humanos somos ingratos, cuando estamos en la cúspide son todo amores y alabanzas y cuando caemos ni siquiera nos saludan si por casualidad nos tropezamos en la calle. Una tarde llego al café un poco más temprano y en el preciso momento que iba a ordenar, la vio pasar. Al principio no la reconoció totalmente. Estaba cambiada y hasta tenía una sonrisa  en su hermoso rostro. Estaba totalmente rejuvenecida que al principio le costó reconocerla. No le dio mucha importancia pensando que eran ideas suyas. Al otro día llegó con la pensamiento fijo de verla otra vez. Pero ese día no paso. Las tardes se hicieron eternas. Su rostro adquirió de pronto una placidez encantadora.  Una angustia y ansiedad le oprimía el pecho. Deseaba verla otra vez. Y así pasaron varios días, hasta que llegó el momento anhelado. Allí venia ella. Que radiante estaba, con ese vestido floreado, uno de sus preferidos y ese sombrero llamativo que todas las miradas voltearon para verla. Allí estaba ahora, si preciosa y hermosa como siempre. Ya nunca más volvería a estar sola. En un impulso la llamo y ella volteando le obsequio su más tierna y encantadora sonrisa. Sus miradas se abrazaron al reconocerse. Cuanto había esperado ese momento crucial. Ahora las penas y sinsabores de los últimos años desaparecieron. Su esencia estaba allí. Ya nadie la miraría de reojo y disimularían al verla. Tardó unos segundos en reaccionar y comprender lo que pasaba. Allí estaba ella. Hermosísima. Se levantó de la silla y camino presurosa hasta alcanzarla. Ya nunca más se separarían. Al otro día cuando los periódicos reseñaron la noticia muchos no podían creerlo. Una de las actrices de teatro más famosa de todos los tiempos aparentemente se había suicidado lanzándose de unos de los puentes del rio. Pero eso no fue lo que más asombro y consterno a los habitantes de aquella ciudad. Varios testigos aseguraron a las autoridades que vieron a dos personas lanzarse. Dos mujeres. Una anciana y una joven. Parecían madre e hija por su gran parecido. Pero aun algo más misterioso y que nunca se supo con certeza. La que parecía más anciana vestía ropa de actualidad y la más joven llevaba un atuendo sacada de una revista de moda de hace muchos años. Un verdadero misterio.

Nancy Aguilar Quintero
27 de mayo de 2015




LOS SEIS MESES DE SOPHIA VIRGINIA

En tus primeros seis meses
mi adorada princesita
ya no es tan menudita
como el día en que nació.
Ahora está muy grandota,
avispada y hermosota,
tremenda y tan vivaz,
con sus padres orgullosos
pendiente siempre de ella,
porque es la consentida
de abuelas, tías y primos
y toda su parentela.

Tu abuela Chachi

06/09/2010       
                               

jueves, 19 de noviembre de 2015



MI CASA

Mi casa, mi hogar
espaciosa y luminosa
arrullada con  risas
infantiles y seniles.
Recuerdos gratos
de aposentos blancos
con aromas de  mangos
y lechosas,
a café recién colado.
Mi infancia, anhelante
siempre de utopías
inverosímiles.
Y mi juventud
recordada
en los ojos grandes
y hermosos de mi madre.
Siempre presente  
en mis vigilias y sueños,
de imágenes recurrentes,
eres refugio y  abrigo
y mi fiel reposo eterno.
       
Maracaibo, abril 2003


jueves, 5 de noviembre de 2015

DELIA ROSA Y SUS NOVENTA Y CUATRO

De recia estirpe es mi madre
fuerte y tenaz como el roble,
sigue en pie cual Reina altiva
y bendiciendo a su prole.

De fina estampa es mi madre
carismática y valiente,
ha sorteado vendavales
con su espíritu creyente.

Honesta, clara y veraz
de carácter aguerrido,
generosa y luchadora
recorrió muchos caminos.

Las tormentas de la vida
no detuvieron su paso
junto a sus seres queridos,
junto a sus hijos, su esposo
en nuestro hogar tan humilde,
donde no había riquezas
pero comida abundante
nunca falto en nuestra mesa.

Hoy yo me siento orgullosa
y bendecida además
de tenerla a nuestro lado
Madre y mujer sin igual.

31-enero-2014

miércoles, 4 de noviembre de 2015

DELIA ROSA Y SUS NOVENTA Y TRES

De mirada inquisitiva
y de porte señorial
tiene mi madre querida
su puesto en un pedestal.

De su lejano terruño
conserva intacto el recuerdo
de su memoria ancestral,
de su infancia, sus hermanos,
de su entorno  singular.

Comprensiva y generosa
de una altivez sin igual
tiene unida a su familia
con su ejemplo espiritual.

Eres grande madre amada
hoy aún cumples  tu misión
de vernos a todos felices
con tu magna bendición.
31-enero-2013


martes, 3 de noviembre de 2015

NINA 
(Mi gatita partió al puente del Arco Iris al amanecer del  25 de noviembre de 2013, me dejo cuatro  días antes de mi cumpleaños… ¡como la extraño!


Hoy es un día triste. Amaneció muerta mi gatita Nina. Ha sido más de un mes en este tormento. Se enfermó de pronto. Comenzó cojeando y pensé que alguien me la había golpeado o que se habría caído. Como ya tenía once años para ser más exactos...pensé que eran achaques propios  de su edad. Llegó a nuestra vida muy chiquitita, apenas tendría una o dos semanas de nacida. Cuando comenzaron los primeros síntomas de su enfermedad la lleve primero a una veterinaria la cual me la remitió a un  hospital para hacerle una ecograma que me diera un diagnostico más veraz. Le tomaron muestras de sangre, la hidrataron. Estuvo dos días hospitalizada. Pero continuo malita. Se le hizo el ecograma  arrojando un tumor en una mama, metástasis del hígado y los pulmones. No sé que pudo pasar. Pero así es la vida. Tantos cuidados y atenciones y se enfermo de un día para otro. Lo note cuando de pronto ya no me atendía como antes a mi silbido. Dejo de comer. Allí si me preocupe seriamente. Tan bella mi gata, nunca tuvo un quejido durante su enfermedad. Solo me miraba fijamente con sus ojitos tristes como despidiéndose. Bueno ya no estará más con nosotros. No la regañaremos por subirse a los muebles ni por aruñar los marcos de las  puertas. No estará detrás de la puerta cuando lleguemos. Ella formo  parte de nuestras vidas. Ya su “espíritu de grupo” decidió llamarla. Llego a mí porque así lo tenía dispuesto nuestro Creador. Como se dice en Metafísica, los animales son nuestros “hermanitos menores” a quienes debemos cuidar, darles atención y cariño. Nunca maltratarlos. Nadie llega a tu vida por casualidad, sino por causalidad. Algo tenía que cumplirse aquí. Ella estuvo todo estos años conmigo para que  la cuidara y fue mi compañerita a la que le hablaba como si fuera una persona. Hay quienes piensan que son ángeles en la tierra y yo comparto esa opinión. Siempre a mi lado. No me desamparaba. Si estaba leyendo o en la compu, ella echada a mis pies, jugando con mis sandalias.  Cuando viaje y me ausenté  por días casi no comía, sé que me extrañaba. Cuando la traje del hospital, en la madrugada a las cuatro y media comenzó a aruñar la puerta para que la dejara entrar a mi cuarto. Siempre conmigo.  A pesar que fue muy “bravita” la quisimos mucho. Todos en la casa tenemos una historia que contar de ella. Mi correo, mi twitter, mis claves siempre aparecía su nombre. Gracias mi amor por acompañarme y recorrer juntas  este camino todo este tiempo,…te voy a extrañar y siempre estarás presente en mi corazón...
Maracaibo, 25 de noviembre de 2013




AÑORANZA En las alas del olvido te lance un día a volar. Un día de primavera tan triste, tan fugaz. Te vi partir cua...